Pena


Con mis sueños sin olvido y sin quimera
vivo, viviendo triste hasta que muera
esperando que el tiempo con su paso
traiga por fin la paz a mi regazo.

Con la ilusión cansada por la espera
haciendo de la espera amargo despertar
cabizbajo y humillado por la vida
puedo jurar que Dios de mí se olvida.

Porque mis sueños de niño se esfumaron
como el humo del incienso se elevaron
ahogando mi alma en la condena
de cargar las cadenas de mi pena...



Maroma

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